Cuello: Debe permitir que se vea el cuello de la camisa. Nunca puede sobrevolar por encima de ésta.
Hombros: Redondeados, naturales y sin abultamientos ni arrugas. Debe parecer que el traje no lleva hombreras.
Botones: Preferentemente con tres botones, aunque en algunas ocasiones puede llevar dos. Y sólo deberemos abotonar uno, el del centro cuando hay tres y el superior cuando solamente hay dos.
Manga: Uno de los principales detalles que distingue a los trajes hechos a medida de los que no lo son. Ya que en los trajes de sastrería los botones de la manga se pueden abrir y el cuarto de ellos, siempre deberá ir desabrochado.
En cuanto a las mangas, éstas deberán dejar ver siempre la empuñadura de la camisa.
Costuras y ojales: Están hechos a mano y a simple vista se puede distinguir el trazado imperfecto y natural de las puntadas.
Corte de la americana: No hace arrugas, va más ceñida a la cintura y suele ser más corta que la chaqueta de confección industrial. Además, en la parte trasera siempre llevará dos aperturas, una a cada lado.
Pantalón: De una sola pinza y sujetos a la cintura, nunca a las caderas. Y no deben caer demasiado sobre los zapatos.
Colores y tejidos: Los colores oscuros (grises, negros, azules y marengos) son garantía de éxito.
Y en cuanto a los tejidos, éstos son variados y de calidad, como la angorina, la alpaca, cashmere, lana fina o vicuña.






















